viernes, 4 de enero de 2013

[Drable] Melody



Autor: Vi-Chan/ParKimBoo
Pareja: --






El sonido de aquella vieja caja musical era lo único que se escuchaba en la fría y blanca habitación. Simples notas repetitivas, lentas y calmadas que de alguna forma hacían que una ligera añoranza se instalara justo en el medio de su pecho y aunque no supiera la razón de aquello, era una de las pocas cosas que atesoraba.

Uno de los pocos recuerdos que en su inconsciente permanecía.

A veces olvidamos las cosas realmente importantes, lo que llena nuestras vidas. Las dejamos en un segundo plano y las damos por seguras. ¿Qué sucedería si un día de improviso tienes un accidente y sufres daños permanentes? ¿Qué pasaría si un día despiertas y tus recuerdos ya no están?

Oh… la memoria.

¿Alguna vez te has puesto a pensar que pasaría si aquellos preciados recuerdos, momentos vividos y experiencias se esfumaran en el viento?

Lo peor de perder tus recuerdos es estar consciente de ello y no poder hacer nada al respecto.




La nieve fresca, blanca y pálida cubría la mayor parte de aquel escenario como una estela pura y brillante, dibujando un paisaje casi angelical. Las copas de los arboles danzaban suavemente con el viento dejando caer en el suelo los restos de la nevada de la noche anterior respirándose un aroma fresco y limpio alrededor.

La vista desde su ventana lucía casi etérea, todo demasiado tranquilo y relajado, casi como una de esas postales que sacan en la tele nada más.

Dejando escapar un suave y casi imperceptible suspiro de entre sus labios ligeramente separados, desvió la mirada hacia la habitación, recorriendo esta con la mirada casi como si no reconociera las paredes blancas que asemejaban la nieve afuera que segundos atrás observaba con extraña paciencia.

El silencio se había apoderado de aquella estancia y con esta una ligera sensación de miedo.
¿Qué había sucedido con la calma y añoranza de momentos atrás?

Tan solo subió sus pies al alfeizar de la ventana cubierta en su totalidad con barrotes y se abrazó a sus piernas, escondiendo su rostro entre las rodillas. ¿A dónde se había ido esa melodía? Necesitaba las dulces notas de nuevo retumbando en sus oídos.

El silencio era ensordecedor y todo lucía tan pulcro y esterilizado que no pudo soportarlo más.

Llevó ambas manos a sus oídos intentando callar el ensordecedor silencio, cerrando con fuerza sus ojos dejando que un grito fuerte saliera de su garganta y aunque esta le doliera, silencio es todo lo que le acompañaba.

De repente las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos y su torso comenzó a mecerse de adelante hacia atrás y viceversa, aumentando de velocidad casi con histeria. Sus gritos se hacían más fuertes y repetitivos a la vez que aferraba con fuerza las manos cubriendo sus oídos.

No pasaron ni tres minutos cuando un par de enfermeras entraron a la carrera y le sostuvieron con fuerza, pero se deshizo de ellas con un brusco movimiento al levantarse y huir a la esquina opuesta de la habitación y comenzar a golpear su cabeza con fuerza contra la pared, queriendo sacar de alguna forma esos demonios internos que le atormentaban a diario, queriendo deshacerse de aquel silencio que se llevaba su cordura de a poco, lentamente sumergiéndole en el pozo en el cual se encontraba.

Dos pares de manos lo sostuvieron y no fue si no después que lo acostaron a la fuerza en su cama y ataran aquellas correas en cada una de sus extremidades que notó unas cálidas gotas rodar por el costado de su rostro.

-Cada vez son más frecuentes…- Susurró con tristeza una de las enfermeras a la vez que se volteaba hacia el chico en la cama, dedicándole una suave sonrisa antes de administrarle el sedante con una inyección.

El chico de pronto dejó de luchar con las correas que le sostenían firmemente y sus expresiones cambiaron a unas neutras y hasta sin vida.

Lucía como un caparazón vacío, hermoso a la vista pero sin nada en su interior. Sus ojos divagaban por la habitación como si observase escenas de otros tiempos, como si su espíritu no se encontrase en el mismo lugar que el, ajeno a las personas que le rodeaban.

Era realmente triste que aquella mirada que una vez estuvo tan llena de vida hoy en día luciera tan vacía, sin brillo alguno o atisbo de lo que solía ser.

Un par de gasas y vendas fue lo necesario para curar las heridas en su cabeza producto de los constantes golpes contra la pared. Pero aquella herida era diminuta en comparación con la que tenía en su corazón y alma.

-Dicen que su enfermedad fue lo que lo puso así…- comenta la enfermera luego de abandonar la habitación, observando al taciturno paciente a través de la ventanilla de la puerta.

-Su condición fue empeorando y al perder por completo su oído no pudo soportarlo, siendo la música lo más importante en su vida… - un suspiro escapó de los labios de la anciana vestida de blanco uniforme, negando un par de veces con pesar.

-Y pensar que fue una de las mejores voces del país, demasiado talento en una sola persona…- comenta la más joven a su lado, atreviéndose a echar un vistazo por la puerta- Pobre chico…

Aquella dulce y melancólica melodía de la vieja caja musical comenzó a sonar y los ojos enrojecidos del muchacho se cerraron suavemente, dejándose embriagar con las notas repetitivas permitiendo que su mente volara lejos.

Lejos de aquellas cuatro paredes blancas que le apresaban, lejos de su mundo de tortuoso silencio, lejos de aquel hospital psiquiátrico en el que sin más opciones tuvieron que internar.

Aislado de todo, Kim Junsu pasaba sus días atesorando la melodía que muy pocas veces lograba recordar.


¿Te imaginas que un día despiertes y no sepas quien eres? ¿Imaginas tal miedo? El no saber en dónde estás y que solo un recuerdo te mantenga en este mundo a duras penas, en esta realidad. ¿Qué sucedería si perdieras dicho recuerdo?


~Listening: IU - The story only I didn't know ~

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