Pareja: HwanSu (Yoohwan x Junsu)
Dicen
que todas las cosas tienen su razón de ser, desde el ave que con su canto nos despierta en
las mañanas hasta aquella vecina molesta que no puede hacer otra cosa más que
quejarse. Todas las cosas y personas tenemos un rol en este mundo y aunque
algunos no sepamos ni como continuar el día, simplemente hay que hacerlo. Un paso
a la vez.
Un
paso a la vez y cuando nos demos cuenta habrá sido mucho lo recorrido pero
siempre hay que estar atentos al camino, disfrutar del paisaje que nos regala y
una vez lo conozcas como la palma de tu mano podrás correr con libertad. Nunca dejes de mirar hacia adelante pero
tampoco olvides el camino recorrido pues este es la base de lo que vendrá.
Si en algún momento llegas a caer debes saber
detenerte y ponerte en pie, no intentes levantarte mientras sigues el camino
porque habrá una parte que no recordarás y puede ser la clave para no caerse en
el futuro.
Caminar nos enseña a no fijarnos en la meta final sino en cada paso que damos, cada paso nos enseña lo importante que es para lograr el primer objetivo que teníamos en mente que muchas veces puede ser perfectamente reemplazado en el camino por otros que son más importantes y que representan el aprendizaje en nuestras vidas.
Cada camino que recorremos ha estado esperándonos, cada paso ha sido dado por algún motivo y cada objetivo ha nacido para hacernos crecer.
Caminar nos enseña a no fijarnos en la meta final sino en cada paso que damos, cada paso nos enseña lo importante que es para lograr el primer objetivo que teníamos en mente que muchas veces puede ser perfectamente reemplazado en el camino por otros que son más importantes y que representan el aprendizaje en nuestras vidas.
Cada camino que recorremos ha estado esperándonos, cada paso ha sido dado por algún motivo y cada objetivo ha nacido para hacernos crecer.
A veces recuerdo aquel rostro sonriente y el
aroma inigualable de la brisa marina. Oh... aquel camino habría sido el mejor
sin duda alguna, era como si todo lo que hice en mi vida era solo para llegar a
él. Pero los caminos siempre desembocan
en encrucijadas y no siempre elegimos la indicada.
-¿Y qué quieres hacer? –había preguntado
observándome con aquellos grandes ojos llenos de una mezcla extraña de felicidad
y tristeza que, para entonces ya se hacía costumbre. Era un tanto molesto el
que intentara ocultarme las cosas pero sabía cuan terco podría ser, así que
simplemente le dejaba creer que podía engañarme.
-Tengo una idea, pero no te diré. – y con una sonrisa divertida tomé las llaves del auto y le hice un ademán para que me siguiera. Sabía que poco era el tiempo que nos quedaba pero quería pretender que teníamos todo el tiempo del mundo. Aquella era probablemente la última vez que le vería, por ende le monté en aquel auto y simplemente conduje sin un rumbo fijo aún.
Quería irme lo suficientemente lejos, tardar lo más que se pudiera, intentar estirar ese tiempo juntos… Conduje fuera de la ciudad, fueron un par de horas que pasamos hablando de cosas realmente irrelevantes y escuchando una que otra canción que lográbamos sintonizar en la radio. Aún recuerdo los silencios que compartimos en ese auto, lo que daría por volver a compartirlos.
El sol empezaba a descender en el cielo matizando este en hermosos colores, tiñendo las nubes desde naranjas hasta morados y finalmente azul oscuro, dejando ver el océano en el horizonte lejano cuando finalmente llegamos a nuestro destino de aquel día.
-¿Me trajiste a la playa? ¿No es muy tarde para eso? –cuestionó enarcando una de sus cejas con una sonrisa divertida, observando el paisaje a través de la ventana del auto cual niño pequeño.
-No, el mejor momento para venir es en la noche... no hay tantas personas y puedes llegar a ver el atardecer… -respondí como si fuera la cosa mas obvia, aparcando el auto en un estacionamiento cercano, observando luego como el salía dejando sus zapatos a un lado, corriendo por la arena hasta la orilla de la playa y no pude mas que verle y sonreír como idiota.
Porque eso es lo que era, un idiota más.
-¡Apurate! Pareces anciano… -le escuché decir y luego de cerrar el auto habiendo dejado mis zapatos dentro de este, apuré el paso siguiendo el sendero que él había recorrido minutos antes finalmente reuniéndome en la orilla a su lado, mojando mis pies con la fría agua de mar momentos antes de simplemente tomar asiendo cerca de la orilla y observar el atardecer.
-No soy anciano… recuerda que soy menor que tu. –le dije en tono de broma, sintiéndole tomar asiento a mi lado.
-¿Hay alguien que te guste, Yoohwan? –aquella pregunta fue como una punzada en el estómago, probablemente él no se había dado cuenta, pero mis expresiones cambiaron un poco. Me debatía entre decirle o no decirle, por una parte quería hacerlo, sacarme aquello de adentro pero por otra... sabía que sus ojos veían a alguien más. Sus suspiros iban dirigidos a alguien más. No quería arruinar aquella linda amistad que había crecido en tan corto tiempo.
-Pues, si. Creo que si hyung. –fue todo lo que contesté. Lo suficiente como para calmar su curiosidad y poder desviar el tema. Sabía que no me quedaba mucho tiempo, pero el miedo me consumía y me preguntaba si en realidad valía la pena, de igual forma se iría.
¿O quizá cambiaría de opinión?
Era aquella partícula de soñador que aún no moría en mi que me hacía pensar aquella tontería, me hacía creer aquella absurda idea de un tal vez.
No puedo recordar con exactitud qué más conversamos, cosas triviales seguramente pero pasamos muchas horas en esa playa incluso cuando el sol ya se había ocultado. Me contó de sus problemas, una breve historia resumida del por qué ya no quería seguir en aquel lugar. Absurda a mi parecer.
-¿Sabes? Los problemas no se resuelven huyendo hyung, eso es de cobardes… -murmuré recostado en la arena con mis brazos haciéndome de almohada, observando las estrellas sin poder evitar que mi ceño se frunciera muy ligeramente. Sabía que él se molestaría. –Sé que tienes tu forma de ver las cosas, pero no me gustaría que solo por eso te fueras..
-Nadie va a extrañarme Yoohwan, no le voy a hacer falta a nadie. Igual ya lo he decidido. –fueron sus palabras aunque no se si exactas. Ha pasado tanto tiempo desde aquello, mi memoria no es la misma.
Recuerdo haber guardado silencio, no debí hacerlo. Hubo una discusión tonta y en menos de lo que pensé ya estábamos de regreso, dejando aquella playa. De regreso a la monótona ciudad, de regreso a su casa.
-Adiós Yoohwan, te quiero.. –dejó un beso en mi mejilla y salió del auto, dejándome con un enorme nudo en la garganta, uno que me impedía si quiera respirar.
-Espera… - salí del auto, rodeando este para encararle y al ver sus ojos ligeramente enrojecidos todas mis defensas cayeron, al igual que aquel nudo. -¿Recuerdas que te dije que había alguien que me gustaba?- comenté de la nada, observando como sus ojos se posaban una vez más en los míos, sosteniendo aquella dulce y triste mirada probablemente más de lo debido. –Pues... eres tu, Junsu.- murmuré como pude esperando que mi voz no flaqueara, llevando una de mis manos a su mejilla y acariciar esta suavemente con mi pulgar- yo voy a extrañarte… -y no pude haber sido más sincero. Estaba por primera vez siendo cien por ciento sincero, colocando el corazón en mi mano entregándoselo a alguien a quien sabía no volvería a ver, pero ese ‘tal vez’ seguía retumbando en mi cabeza.
Un beso.
Solo eso fue lo que recibí luego de mi confesión. Un beso que aún siento en mis labios. Un beso que pudo haber sido demasiado poco, pero en ese entonces lo fue todo para mi. Un beso y un adiós.
-.-.-.-.-.-.-
-Ajushii, ¿y no le volviste a ver? –cuestionó con aquella vocecita infantil tan característica, haciéndome sonreír ligeramente y fijar mi mirada en el horizonte, observando aquel atardecer sentado en una banca de esa playa que tantos buenos recuerdos me traía, aunque cortos.
-Que no soy ajushii, soy tu tío. Y no estoy tan viejo. –reí ante sus pucheros, definitivamente aquella niña era hija de Yoochun, intentaba resolverlo todo con muecas. –y no, no le volví a ver. Pero le recuerdo… le recuerdo como lo mejor que me pasó en la vida.
Como el camino el cual estoy agradecido haber recorrido, del que jamás me arrepentiré y volvería a caminar de poder hacerlo.
Mira a tu alrededor y dime qué ves, qué sientes,
qué piensas del ahora, del pasado y del futuro. Lo importante es aprovechar el
tiempo que queda.
~Listening: IU - The story only I didn't know ~

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